La cuenca del Limarí impone condiciones de sitio muy particulares. Trabajamos sobre terrazas fluviales con intercalaciones de gravas arenosas y limos, materiales que responden de manera distinta durante un sismo. En Ovalle, la demanda sísmica no es solo un dato de la NCh433; es una realidad palpable cada cierto tiempo. Por eso el diseño de aislación sísmica de base debe ir mucho más allá de la selección del aislador. Arranca con una caracterización geotécnica precisa. En nuestra trayectoria, combinar el estudio de sitio con un ensayo CPT en las zonas más blandas del valle permite perfilar la rigidez del subsuelo sin margen de error. La aislación de base en esta ciudad exige entender cómo se amplifican las ondas de corte en los sedimentos y cómo responde el contacto suelo-estructura ante desplazamientos laterales.
En Ovalle, la variación de Vs30 en menos de 100 metros puede cambiar la demanda sísmica en un 40%.
