Ovalle creció donde el río Limarí se abre paso entre terrazas aluviales, y ese mismo origen geológico —suelos jóvenes, arenas sueltas y napas freáticas variables— es lo que hoy obliga a ser extremadamente rigurosos con el análisis de licuefacción de suelos antes de cualquier cimentación. No es un capricho normativo: en eventos como el terremoto de Illapel de 2015, varias estructuras en la provincia del Limarí sufrieron asentamientos diferenciales que encendieron las alarmas sobre la respuesta dinámica de estos depósitos. Nuestro equipo técnico realiza campañas de prospección combinando ensayos SPT según ASTM D1586-18 y mediciones de velocidad de onda de corte para cuantificar el factor de seguridad frente a licuefacción. Trabajamos con la zonificación sísmica de la NCh433 Of.2012, pero vamos más allá: ajustamos los análisis a la sismicidad local registrada por la red del CSN, porque la distancia al margen costero modifica la duración del movimiento fuerte y, por tanto, la demanda cíclica sobre el suelo.
Un factor de seguridad menor a 1.2 en arenas del Limarí puede traducirse en asentamientos de 10 a 30 centímetros en un solo evento sísmico.
Enfoque y alcance del trabajo
Basta con comparar dos sectores de la ciudad para entender cómo cambia el riesgo: en el área consolidada del centro, cercana a la Plaza de Armas, los suelos finos de la terraza alta suelen clasificar como no licuables, mientras que en los nuevos loteos hacia la ribera sur del Limarí, donde la napa está a menos de tres metros, las arenas limosas muestran índices de licuefacción que exigen mejoramiento. Esta diferencia de comportamiento la evaluamos con el método simplificado de Seed e Idriss y lo complementamos con
ensayos CPT cuando se requiere un perfil continuo de resistencia de punta sin alteración. Para proyectos de edificación con subterráneos en la zona de expansión poniente, además del potencial de licuefacción, modelamos el asentamiento post-sísmico con correlaciones de Ishihara y Yoshimine, y cuando el factor de seguridad queda por debajo de 1.3 para el sismo de diseño, proponemos soluciones de mejoramiento como
columnas de grava ejecutadas por vibrosustitución, que densifican el terreno y funcionan como drenes verticales para disipar el exceso de presión de poros durante el sismo.
Factores del sitio
Revisamos un proyecto de edificio de 8 pisos con un subterráneo en la avenida La Chimba, a dos cuadras del lecho antiguo del río. Los SPT iniciales daban golpes corregidos (N1)60 entre 8 y 14 en arenas limosas desde los 3.5 m de profundidad, justo en la zona saturada. Aplicando el procedimiento de la NCh433 y la metodología NCEER, el factor de seguridad para el sismo de diseño (PGA 0.35g en roca) quedaba en 0.9 — por debajo de lo aceptable. El riesgo real no era solo el colapso, sino un asentamiento diferencial que la modelación con el método de Tokimatsu-Seed estimó en 18 cm, suficiente para dañar conexiones de tareas y rigidizar la estructura. Propusimos un tratamiento con columnas de grava de 80 cm de diámetro en malla triangular a 2.2 m, llevando el FSL por encima de 1.4 tras la densificación. Ignorar el análisis de licuefacción en suelos de la cuenca del Limarí es asumir una falla de servicio casi segura en la vida útil de la estructura.
Consultas frecuentes
¿Cuándo es obligatorio realizar un análisis de licuefacción en Ovalle?
La NCh433 Of.2012 exige evaluar el potencial de licuefacción en suelos granulares saturados con (N1)60 menor a 30 golpes, ubicados bajo el nivel freático y hasta los 20 m de profundidad. En Ovalle, las terrazas bajas del Limarí y los sectores de relleno aluvial suelen cumplir estas condiciones, por lo que el análisis es mandatorio para edificios de ocupación normal, especial o esencial.
¿Qué ensayos de terreno se necesitan para el estudio de licuefacción?
La base es el SPT cada metro con recuperación de muestra alterada para granulometría y plasticidad. Idealmente se complementa con CPTu, que entrega un perfil continuo de resistencia y presión de poros. Además, se requiere una campaña de geofísica (MASW o down-hole) para medir la velocidad de onda de corte, parámetro indispensable en la evaluación de la resistencia cíclica normalizada (CRR).
¿Cuál es el costo de un análisis de licuefacción para un proyecto en Ovalle?
El costo varía según la cantidad de sondajes, la profundidad investigada y los ensayos complementarios requeridos. Para un estudio típico con dos sondajes SPT de 20 m y una línea de MASW, el rango de inversión está entre $1.353.000 y $1.701.000 pesos chilenos, incluyendo el informe con los factores de seguridad y las recomendaciones de cimentación.